Corte

Dentro del ritual del puro, no es cosa menor el realizar correctamente el corte, y su importancia es proporcional a la calidad del puro de que se trate.
El tamaño del corte que realice afectará el sabor, la combustión y tiraje del cigarro; un corte demasiado pequeño reduce el tiro y produce una concentración excesiva de nicotina; si es demasiado grande, la bocanada resultará muy caliente y combustionará demasiado rápidamente.



Entre los aficionados el mejor corte es algo más pequeño que el diámetro total del puro.
Si bien el corte debe realizarse con determinación, no puede ser brusco ya que puede dañarse la perilla que envuelve la cabeza del puro y se hará imposible fumarlo si ésta se desenvuelve, aunque ello solo sucede si se sobrepasa la línea, marcadamente visible, que mantiene la perilla unida a la capa.

 

El tipo de corte también difiere si el formato del puro es parejo o figurado.
Los cortapuros de bolsillo o sobremesa (los mejores tienen diversos diámetros y tope de acero para realizar cortes profundos), de una o dos cuchillas, así como los cortapuros de alicate (poseen un tope en ángulo y el cigarro debe colocarse con la misma inclinación para que sea parejo), y las tijeras (logran cortes muy limpios pero requieren algo más de habilidad), realizan un corte tipo guillotina, que es circular y muy preciso. Presentando la cabeza del cigarro en la zona en la que realizará el corte, estará preparado para hacerlo con un movimiento preciso y veloz que evitará los riesgos de dañar la perilla.
El cortapuros de cuña realiza un corte en ángulo de dos lados llamado corte en V o en cuña. La mayor superficie de abertura de este tipo de corte puede facilitar el tiraje pero también puede resultar en una bocanada con exceso de humo y calor.

El punzón, realiza un tipo de corte que es en realidad una perforación u orificio. No es muy utilizado por los aficionados porque presenta varias dificultades. Este tipo de perforación hace que se deposite en los lados y en el fondo del orificio cierta cantidad de nicotina y esto impide un tiro regular, además, las sustancias depositadas afectan el gusto y la temperatura de la calada.